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El Partenón

Los restos que quedan del Partenón en la cima de la Acrópolis son el gran símbolo de la Antigua Grecia, y por supuesto es la imagen más emblemática del país heleno. Es todo un símbolo del pasado, del esplendor de antaño y de la complicada historia de la ciudad. Y desde luego, es el referente que quieren visualizar todos los turistas que llegan a Atenas, que por mucho que lo hayan visto mil y una veces en los libros o en la televisión, quedan sorprendidos ante la presencia real de estas monumentales ruinas.

El Partenón histórico

Este gigantesco templo es el mayor construido en toda Grecia siguiendo las normas del orden dórico. Y fue el único que se levantó usando exclusivamente bloques de mármol pentélico, a excepción de su techo que originariamente era de madera. Su construcción tuvo lugar en el siglo V antes de Cristo, y para su emplazamiento se eligió un lugar donde antes había habido otros cuatro templos. Por lo tanto era uno de los sitios más sagrados de toda la ciudad.

Sus dos fachadas cortas eran imponentes, con ocho grandes columnas dóricas, mientras que en las largas había 17. Pero eso tan solo eran las fachadas, porque en el interior se guardaba una gigantesca estatua que representaba a Atenea, cuya elaboración en oro y marfil llevó a cabo el escultor más famoso de la época: Fidias. De hecho, esta escultura que ocupaba el verdadero santuario del templo, se consideraba una de las grandes maravillas de la Antigüedad.

Este mismo artista realizó las grandes estatuas que coronaban los tímpanos de las dos fachadas y también los numerosos relieves que mármol que recorrían su parte alta, donde aparecían imágenes mitológicas y escenas de batallas navales. Todo un derroche de imaginación y de maestría artística que en origen estaría completamente pintado de vivos colores.

El Partenón actual

Lo que hoy visitan los turistas que se adentran en el yacimiento arqueológico de la Acrópolis está muy alejado del aspecto inicial del Partenón, ya que el edificio no ha conservado toda su estructura, ni han llegado hasta nuestros días sus pinturas, además de que la gran estatua de Atenea se ha perdido, y muchos de los relieves y esculturas de Fidias también ha sido tragados por la historia.

El edificio está en perpetua restauración, y es difícil que no se vean andamios durante la visita. Sin embargo, posee una monumentalidad y una atracción única hasta en ese estado ruinoso. Y para imaginárselo con su aspecto original lo mejor es ir tras la visita al Nuevo Museo de la Acrópolis, accesible con la misma entrada, donde se guardan restos del edificio y las recreaciones virtuales ayudan a evocarlo en todo su esplendor.

Dirección: Acrópolis, Atenas

Horario:

  • Lunes a domingo: 8:00 a 20:00

Precio:

  • Entrada general: 12€
  • Mayores de 65 años residentes en la Unión Europea y estudiantes: 6€
  • Menores de 18 años: Gratis

Con la entrada es posible entrar en la Ágora Antigua, la Ágora Romana, la Acrópolis, la Biblioteca de Adriano, el Templo de Zeus Olímpico o en el Museo Arqueológico de Kerameikos, entre otros.

Autobús:

  • Lineas con parada en las inmediaciones del Partenón: 035, 040, 106, 126, 136, 137, 227, 230, 550, A2, B22

Tranvía:

  • Lineas 1, 5, 10, 15

Metro:

  • St. Akropoli: M2
  • St. Thiseiou: M1
  • Stathmos Isap Monastiraki: M1, M3

Página web oficial del Partenón

photo credit: Titanas via photopin cc
Escrito por Armando Cerra

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