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Olimpia

Nombrar esta ciudad inmediatamente evoca uno de los legados más importantes de la Grecia clásica: los Juegos Olímpicos. Para conocer el origen de este evento de dimensiones planetarias partiendo desde Atenas, es necesario dirigirse hacia el sudoeste de la capital helena y recorrer más de 330 kilómetros por carretera. Bien en coche o bien en los autobuses que parten desde la terminal A de la estación ateniense. Sin olvidar que muchos de los viajes organizados a Atenas, ofrecen la posibilidad de hacer una excursión hasta Olimpia.

Merece la pena hacer ese viaje, ya que Olimpia sorprende tanto por su hermoso emplazamiento en el valle de Alfios como por tratarse de uno de los yacimientos arqueológicos más espectaculares del país. Algo más que valorable, ya que estamos hablando de Grecia, un lugar donde la arqueología es la tónica dominante en cualquier parte de su territorio.

La cuna de los juegos

Según los historiadores, ya en el siglo IX antes de Cristo se celebraba un festejo más bien discreto que incluiría una parte de carácter deportivo. Habría que esperar hasta el año 776 a. C. para que se organizaran los primeros Juegos Olímpicos de los que se tiene constancia. Una celebración que a partir de entonces se iban a celebrar de forma ininterrumpida hasta el 394, ya en nuestra Era, cuando los abolió por decreto el emperador romano Teodosio I.

Durante todo ese tiempo se celebraban en el mes de agosto y durante cinco días había competiciones de lucha, carreras de jinetes y de carros, lanzamientos de disco o de jabalina, saltos de longitud, y por supuesto carreras. Es decir, el germen del atletismo actual.

Los restos del recinto olímpico

El lugar donde se celebraba ese festival del deporte hoy está catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Previo pago para entrar al conjunto arqueológico, en el recinto de la antigua Olimpia todavía se pueden ver lo que era el gymnasium construido en el siglo II a. C. Es lo primero que se ve en la visita, y después se observan los restos de la palaestra, lo que era el escenario para las competiciones de lucha, que por aquel entonces eran bastante brutales.

Posteriormente se suceden los vestigios del Theokoleon o casa del sacerdote, y también lo que fue el taller del famosísimo escultor Fidias, autor, entre otras muchas obras, de los relieves del Partenón ateniense.

Y tras eso ya se descubren las grandes joyas del patrimonio de Olimpia. El inmenso templo dórico de Zeus, las ruinas de lo que fue el espectacular estadio con capacidad para unas 30.000 personas, y finalmente el Templo de Hera, lo mejor conservado del conjunto.

Dirección: Olimpia, Grecia

Horario:

  • De noviembre a marzo:
    • Lunes a domingo: 8:00 a 17:00
  • De abril a octubre:
    • Lunes a domingo: 8:00 a 20:00

Precio:

  • Entrada general: 6€
  • Entrada reducida: 3€
  • Entrada general combinada: 9€
  • Entrada reducida combinada: 5€

Con la entrada combinada se puede entrar a Olimpia y al Museo Arqueológico de Olimpia.

Para llegar a Olimpia la mejor forma es hacerlo alquilando un coche pues se tarda aproximadamente 3 horas y 30 minutos en llegar.

La otra opción es coger un autobús en la estación de Leoforos Kifisou 100, en Atenas. El problema es que se tarda más de 5 horas en completar el trayecto.

Página web oficial de Olimpia

photo credit: Alun Salt via photopin cc
Escrito por Armando Cerra

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