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Historia de Florencia

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La ciudad de Florencia remonta sus orígenes hasta los siglos X y VIII a. C., cuando este emplazamiento fue ocupado por tribus itálicas. Sin embargo, no fue hasta el siglo I a. C. cuando recibió su nombre actual con la llegada de los soldados de la Roma Imperial.

Florencia en la Edad Media

A partir de ahí la ciudad se mantuvo como una pequeña urbe pasando por momentos de más prosperidad y otros de menor desarrollo. Así hasta el siglo XIII, cuando poco o poco Florencia fue acrecentando su poder comercial en toda la región de la Toscana. Ése sería el germen de la Florencia más esplendorosa en materia política, comercial y artística, alcanzando en el siglo XIV una población de 100.000 habitantes.

Florencia, la capital del Renacimiento

No obstante, el poderío que fue adquiriendo la ciudad provocó también numerosos problemas políticos de orden interno, con enfrentamientos entre las familias más poderosas. Unas luchas que no concluyeron hasta el año 1434 cuando la familia Medicis tomó de forma definitiva el poder e instaló la paz en Florencia.

Este periodo de paz y de pujanza económica sirvió para que la ciudad se convirtiera en la gran capital del Renacimiento italiano, y de ahí surgieron algunos de los artistas más influyentes del momento como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel o Donatello.

La Edad Moderna en Florencia

Sin duda fue el periodo de máximo esplendor de la ciudad, una fase brillante que se prolongó durante los siglos XV y XVI. Sin embargo, a comienzos de la centuria siguiente, el modelo político florentino basado en el poderío de las familias más acaudaladas y la independencia de una ciudad-estado se vino abajo. Lo cual provocó unas décadas de progresivo empobrecimiento.

De este modo, la que había sido una de las urbes más influyentes en Europa durante el Renacimiento se convirtió en una pequeña ciudad italiana sin excesivo protagonismo ni en el panorama nacional ni en el internacional.

Del siglo XIX a la actualidad

Pero a mediados del siglo XIX la historia iba a tomar un nuevo rumbo. Con la llegada del liberalismo y la cada vez más cercana unificación de Italia, Florencia se convirtió primero en la capital cultural de esas nuevas ideas, y en 1865 fue nombrada la capital del nuevo reino de Italia. Lo cual supuso que Florencia se endeudara considerablemente, y que finalmente la capitalidad nacional recayera en Roma.

De esa manera, Florencia comenzó el siglo XX como una ciudad empobrecida, con más pasado que presente, lo que era un caldo de cultivo ideal para el establecimiento del fascismo que representaba Mussolini. Una situación que se mantuvo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ahí se reemprendió la reconstrucción de la estructura económica florentina, y sobre todo su gran patrimonio histórico y artístico pasó a ser uno de sus principales activos, pasando a ser una de las capitales mundiales del turismo cultural.

photo credit: LordFerguson via photopin cc
Escrito por Armando Cerra

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